lunes, 28 de abril de 2014

poemadelunes: alquilo apartamentos...


Alquilo apartamentos.
Sólo hay
un inconveniente,
están dentro
de mi cuerpo…

Pasa, joven,
que te los quiero
enseñar.
Pero recuerda:
no los vendo,
los alquilo.

Entre los pechos
tengo el más grande
—dúplex corazón—.
A veces tiene goteras,
y grietas,
pero las vistas
son inmejorables:
el mar del amor.

En la espalda,
uno pequeñito
que me curva
la nostalgia.
—Piso segundo,
apartamento dolor—.
El suelo
es de carmín
y si lloras,
te puedes
escurrir.

El del ombligo
es mi favorito.
Con ese lago
de besos
en el centro…
Pasa, joven,
te dejo nadar
un ratito
dentro de mí,
—que diga,
de él—.

Si te gusta alguno
sólo tienes
que decirlo.

No se admiten
humanos,
ni excrementos
de odio.
Se cobra
en ternura,
aunque duela.
Y hoy
(esto es un secreto)
estamos de oferta:
si haces nudismo,
te regalamos
un mes.







yolandaquealquila



lunes, 21 de abril de 2014

Las princesas miopes


Ver menos
(que no mal)
no es una discapacidad.
O al menos,
no lo es siempre y,
en todo caso,
depende,
del lugar.

Tania adolescente
salía sin gafas
por la noche
y siempre,
siempre,
siempre,
descubría
a hombres
apuestos.
Su voz,
sus palabras,
su olor…
(qué más daba
el color
de sus ojos o
su nariz torcida
si ella
sabía que la poesía
no se escribía
con ellos).

Eso sí,
a la mañana siguiente,
no es que fuera
una creída,
no,
es que con gafas
no era capaz
de identificar
al príncipe
de la noche
anterior
(por mucho que sus amigas
se empeñaran en recordarle
que era una rana y
fea,
además).

Bendita

miopía.






yolandacuentista

martes, 15 de abril de 2014

saberlo no es suficiente


Él sabe
que tienes
los labios
equivocados
en esa
boca
tuya



(y tú también…).











yolandalista

lunes, 14 de abril de 2014

Poemadelunes : Semana Santa (mí)

Semana Santa (mi)


Cuando era pequeña,
me volvía
grande
el Viernes
Santo.

Me plantaba
un capirote
en la cabeza
(llena de tierra,
pájaros,
y flores),
y sobre este cuerpecito
tierno,
una túnica blanca
de algodón.

Cuando era pequeña,
salía en las procesiones
de aquel pueblo
frío y caliente
de la sierra.

Todos los niños
en fila y
nerviosos
de parirnos
mayores
ese día.
Sin cansarnos,
sin movernos,
sin hablar.

Cuando era
pequeña,
los niños que venían
a ver las procesiones
reconocían a las chicas
por los zapatos.
y si eras niña,
te tocaban el culo…

Y yo le pedía
a mi primo Pedro,
cada año,
el capirote morado
y los zapatos
del colegio.

Quizás
la Semana Santa
tenga la culpa
de que no use
zapatos
de tacón
y de que no me deje
tocar
ni las narices,
ni el
culo.





yolandacapirote

lunes, 7 de abril de 2014

poemadelunes: por qué tantas preguntas...


Las respuesta, a veces, está en las flores
(aunque yo nunca tenga).




+No es sólo
que me toques
la piel,
ni que yo
me abra
debajo
de tu pecho
como una crisálida
reventada
de amor.

No;
eso podría
encontrarlo
en otros machos.

Lo que no tiene
solución
es todo
esta ternura
que necesito
sentir
de tu boca,
como si mis
vértebras
fueran tu único
colchón;
Como si yo
no supiera
que sin mí
te desangrarás
de dolor. 




(Y Carmen, mientras lo ama, dibuja con sus uñas una pregunta sin respuesta aún). 







yolandasinuñas