jueves, 28 de octubre de 2010

tampocoestangrave

Si, lo reconozco, y como lo he reconocido, me tenéis que perdonar (eso dice la Virgen chiquita que se paseó por mi blog el otro día).

Además no es tan grave, sobre todo si lo miramos desde el radio inexacto que perfora mi círculo emocional. Nunca es recto (mi radio), siempre encuentra diminutas arterias que lo fragmentan en mitad de una historia tan bella como la de esta noche:
Puri y
yo,
dos amigas que
se confiesan
sobre la
ensalada de pollo,
el queso
mitad de cabra y
mitad de oveja y
sobre el alioli negro
de recuerdos.
Dos amigas y una culpable: ella.

Culpable por su corazón grande como una casa de putas donde siempre me quedo a vivir, con sus verbos benditos atiborrados de amor hasta reventar de imposible y con sus ojos preñados de preguntasrespuestas.

Ella, que quiso que pidiéramos vino (yo también quería, claro, seguro que más, pero ella se adelantó y ya sabéis, al igual que tonto es el último, culpable es el primero).
Y luego las confidencias,
esas que te
atan para siempre
a una persona.
Dos amigas contándose
lo más hondo,
de sus entrañas.
Y después un no hay salida, un siempre seremos siempre.
Está escrito en nuestras venas.

Y claro,
el vino,
vuelve el vino…

Y ese coche de la policía tan bien aparcado; gritándome: estréllate contra mi estrella (que redundancia más hortera) y yo, santa hembraetílica, riendo y yendo directa a su culo (al del coche) sin poder remediarlo.

Perdone, he intentado explicarle al poli que ha salido medio dormido del vehículo. Yo no quería, ha sido Puri la que ha pedido el vino…

Y en fin, aquí estoy, en el calabozo (suerte que siempre llevo unas braguitas de repuesto en el bolso), esperando a que mi chico, que es el alcalde de esta ciudad, venga a rescatarme y la prensa no se entere.

Eso sí,
espero,
al menos,
que ella,
la culpable,
esta noche
haya triunfado en
la cama.



yolandaconresaca

jueves, 21 de octubre de 2010

adorotumentirasincera

Esta tarde presento mis Poemas desde mi ombligo en Linares. Sólo comentaré que lo que más feliz me hace es ser profeta en mi tierra, eso es el doble que serlo fuera. Eso es lo que te da la fuerza para seguir pariendo versos y besos sin parar.
Y este poema lo leeré esta noche, me gusta porque tiene una cadencia tierna y cuando lo leo, me nace una voz de niña con trenzas.



Adoro tu mentira
sincera y
adoro,
(sin remedio)
tu voz desafiando
mi lengua.
—Tan besada,
tan buscada…—.

Adoro que me digas
que no es justo
que me vaya
a llamar por
teléfono cuando
es tarde,
cuando reposo aún
en la esencia
—tan fresca—
de tu piel.

Pero lo que más
adoro,
lo que más
me revuelve
los huesos
y el corazón,
es que me sigas
pidiendo
(a deshoras,
mi amor,
cuando menos lo
espero)
que me
case contigo.


yolandaemocionada

lunes, 18 de octubre de 2010

afilaruñas

Cojo mis ojos
con los dedos
y me los cambio
de sitio
(últimamente veo
demasiado
alto
y el otro
día
casi piso
un recuerdo
que estaba
dormido)

Después,
me aliso el
pelo
(estos rizos
indomables
no dejan
que pase la
luz a mi
cerebro y
lo necesito
fresco
—en carne viva,
diría mi
madre—).

Y multiplico mis
dedos hasta
llegar a
cien
(tu número
favorito;
nunca supe
por qué).

Lo último,
y lo más importante,
será afilarme
las
uñas
—ahora también
cien—
y
los
dientes.

Es lo único
que me falta
para,
cuando
me vuelvas
a engañar,
tacharte.



yolandaguerrera

miércoles, 13 de octubre de 2010

silencio


El próximo sábado, 16, tenemos una exposición del colectivo de la Casa Pintada. Y para la ocasión he vestido de novia la puerta de un espejo con cristal que encontré en un contenedor. Ha quedado divina… al menos para mí.
Aquí la véis justo antes de colgarle los poemas (que van abajo, en esa cadena que la cruza, colgados en ganchos y son, por supuesto, rosas)
Y el tema de la exposición es SILENCIO.
Aquí está, espero que lo disfrutéis…


Los mayores
siempre me mandaban callar
cuando quería
explicarles la
importancia del
amor en
mis entrañas:
silencio,
niña,
que tú
no sabes
nada.


Después,
aquel chico
que me dejó
herida en
la cuneta
de su vida,
volvió a utilizar
el mismo sustantivo:
silencio,
niña,
no llores
más.


Ahora he
conocido
a un hombre.
Es abrazo y
lengua y
huele a
tigre limpio y
a colonia de
bebé.
Pero lo que
más importa en
este poema es
su dulzura:
me hace el
amor gritando
como un
animal en
celo hasta
que por fin
soy yo la
digo:
Silencio,
niño,
que nos
denuncian
los vecinos.





yolandajeje