jueves, 31 de diciembre de 2009

cabezanueva

He robado una cabeza.
No es de nadie.
Os lo juro.

Me la he encontrado en la playa. Estaba casi enterrada, cubierta por tierra y odio marino.
No era rubia y,
como me miraba,
sin que nadie me viera,
la he desenterrado…

Cuando robo cabezas, siempre examino sus fascias cervicales (la media, que es la chivata de todas las vísceras del cuello).
Esta me ha sorprendido.
Nunca había visto una tráquea con tantas frases y palabras atragantadas…

Creo que la cabeza huyó de su cuerpo por eso mismo: de tanto tragarse cosas, llegó un día en el que no le cabían más y reventó.
Estoy casi segura.
Por esto llevo días uniendo todas esas frases que he ido sacando del esófago y de las glándulas tiroideas.

Frases como:
jodido de mierda, no me hables así que te parto la cara.
o: estoy harta de que nadie me ayude a fregar los platos
o esta que me hizo recomponerla mil veces hasta que descubrí que se refería al momento de la explosión:
cuando termine de hablar contigo, mi vida cambiará.

Así que hoy, que termina el año y empieza el diez, me he quitado mi cabeza y me he puesto la nueva.
La que no es rubia.

Ya está limpia y
no tiene tierra.
Todas las venas
le brillan y
la he peinado
con dos trenzas.

Pero aviso:
si en el año nuevo
me pisas el
corazón y
por fin
te
grito,
no es que haya
cambiado
sino que tengo
una cabezanueva.



yolandaqueestrenacabezayaño

lunes, 28 de diciembre de 2009

indiosyvaqueros

A Voltios, que me hace recordar
mis juegos de niña.


De pequeña, cuando jugaba a indios y vaqueros con mis hermanos (esos hombresniños con vello en la voz),
siempre,
siempre,
siempre,
me ponían de cajera del banco al que atracaban…

Y yo me enfadaba.
Lloraba incluso.

Os cuento la escena:
Yolanda con los brazos en jarra y los mocos luchando por quedarse dentro, diciendo que ni muerta es la cajera, que se pongan ellos, que a mí me van más los arcos y las flechas.
Y ellos (los tres) riéndose a carcajadas, fumándose mis gritos y mis
lágrimas, implacables en su victoria (o machistas, que suena más claro):

¿Acaso has visto en alguna película
me decían mientras rozaban con sus dedos las pistolas,
que las mujeres
atraquen los bancos?


Así que hoy,
cuando el juez ha dictado sentencia y yo me he levantado,
he lanzado, implacable, mi dedo índice mientras acusaba a mis hermanos que lloraban (por fin) en la sala, horrorizados por mi comportamiento.

Los he señalado y me he dirigido
(sonriendo)
al juez:
Alego,
he susurrado mientras chupaba,
una a una,
las palabras,
que haber robado
del banco un millón de euros
no tiene nada que ver con
ser una golfa,
ni una vulgar
ladrona,
sino que se debe,

señoría,
a un trauma
de la infancia.


yolandaqueporfinroba

lunes, 21 de diciembre de 2009

niñamala

Nunca entendí
-de niña-
que mi abuela
me quitara
parte de mi paga
semanal;
para los niños
pobres,
Yolanda…


Ni me gustaron
las muñecas
negras
de ONG
que mi madre
me regalaba
cada Navidad.
(Con lo divina
que era la Nancy
rubia de mí
vecina.)

De niña
nunca entendí
por qué el
helado con más
chocolate,
era para el
invitado.
(Y el mayor
trozo de
jamón).

Pero hoy,
-que vuelvo
de un viaje
tierno como
el recuerdo-,
le traigo
a mi hija
una preciosa
muñeca negra
de una ONG
africana.
-Hoy,
esa es mi
mejor loncha
de amor-.



yolandaquemenosmalquehacrecido

jueves, 17 de diciembre de 2009

perdoneseñor

Perdone
señor,
que lo abrace.

Ya sé que está
usted leyendo y
que en el tren
no se debe
estrujar
al que tienes al lado;
pero yo,
señor,
estoy hoy
tan triste…

Así,
muy bien,
déjeme amasar su
pecho y
oír los latidos de
sus ojos.
Déjeme
(también)
volar en su
aliento y acariciarle
la yema de los
sueños.

Si me permite,
voy a reclinar su
asiento
—hace tanto tiempo que
no hacía esto…—.

Perdone
señor,
que lo abrace.

Últimamente nadie
me quiere
y mis costillas se
fragmentan con
el frío
(se me han ido
borrando hasta los
lunares).

Adiós,
señor,
ha sido un placer
viajar aferrada a su piel

Usted no lo sabe,
pero mientras dormía,
le he robado
un beso y
(le prometo que
ha sido
sin querer)
la cartera.



yolandaqueviajaentren

lunes, 14 de diciembre de 2009

minombre

A mi abuela
no le gustaba
mi nombre.
Decía que
era de telenovela.

Ella me hubiera
llamado
Trinidad,
como el
milagro.

Aunque mi
pelo,
mis ojos,
y mi voz
sean endemoniados,
como el
pecado.



yolandaquesellamaasí

miércoles, 9 de diciembre de 2009

losmayores, esosqueavecesfusilamos

Llega tarde. Ya están todos cenando.
Se llama Lucía pero quiere que la llamen lu.

Se sienta en la mesa con desgana mientras grita en voz alta: vaya mierda de comida, otra vez lentejas…

Os cuento la escena:

Su padre, cansado, y por sus ojos gateando el semen de la ira que se ha vaciado antes de llenarse.
Su madre en la cocina,
con el pelo lleno de rulos y
de nostalgia.
Su hermano pequeño echándole ketchup a las legumbres para matar el sabor auténtico de la verdura.

Y el más importante de la escena:
su abuelo.
Con ochenta y cinco sueños y
años,
ocultando con sus arrugas y sus
babas el desprecio
de ser engendro y creador
de aquel mundo remendado.

¡Abuelo!
le grita ella riéndose,
no me vayas a contar de nuevo tus batallitas, que estoy harta de oírte.
Joder con este viejo, siempre tan coñazo.
O te callas o te quito esta noche la escupidera y te meas en las sábanas…

Silencio. Nadie habla.
Y de pronto,
llego yo…

Más demonio que ella.
Montada en unas alas de cristales rotos.
Afilados.
Listos para rajar su lengua.

Aterrizo en su cuello.
Le aprieto la yugular con mis uñas y, mientras su sangre baña la sonrisa de su hermano, le grito en los ojos:

Ese que está sentado ahí,
digamos tu abuelo,
es tu origen.
Digamos,
tu simiente.

Ese, es el que ha parido a tu padre con sus huevos y que luego,
lo ha alimentado y formado para

que nazcas tú.
Ese que no te corrige los errores de tu vida,
es catedrático de ingeniería mientras tú, te comes los mocos y no apruebas ni el deporte.
Ese,
que llora mientras te sonríe y
se le parten los huesos lentamente

con tu
desprecio,
ese,
es tu pasado.

Y sin pasado,
niñata de mierda,
no tienes ninguna
opción de futuro.

Eres una rata de alcantarilla que nunca verá la luz…




yolandaconlosmayores

lunes, 7 de diciembre de 2009

mishijosnuevos

Hoy, uno puede tener los hijos que quiera...

Yo, por ejemplo, que tengo dos hijas, hay días en los que tengo hasta cinco.
Porque los hijos, para mí, no son de quien los pare, sino de quien los cría y les hace un hueco en sus entrañas.

Así pues, cuando traigo niños del centro de acogida,
son tan míos
como yo
(esa que a veces grita,
que a veces se viste de Prada
y otras de mercadillos,
esa que se bebe la mejor
botella de vino y
también el güisqui más
malo del imperio,
esa que…
son tantas como me
caben en los ovarios).

Tan míos
(los hijosnuevos de los que hablaba)
como yo quiera.

Bien, pues entonces:
¿Alguno de vosotros me puede decir (pero gritando por favor, que estoy tan indignada que no os oiría) por qué si con mis dos hijas (esas que me astillaron la médula al salir) todo el mundo quiere recibirme en su casa, es más, me insisten hasta que digo que sí y si digo que voy con una de mis hijasnuevas me ponen pegas y me dicen que no hay camas?

No escucho la respuesta.
Será que
mis lágrimas
no me dejan
oír.


yolandamuymuycabreada

jueves, 3 de diciembre de 2009

mimundo

Me alojo cansada
sobre mi costado,
como una mariposa
embarazada
de millones de
óvulos.

Me sujeto los rizos
y los sentidos y
los dejo caer
a borbotones
sobre mi espalda.
-Pelo y mente
como un ensayo
de mi cerebro
comestible.-

Hace sol
y estoy en una silla
frente al mar.
El calor se instala
en mis entrañas
como una delicada
araña que me rasga
suavemente
las paredes
de la vida.

Mientras ella avanza
(la araña)
agito mis muslos
como una niña
para que se construya
una casa
dentro de mí
misma.

Le susurro
-a través de mi piel-
que teja una tela
irrompible,
una tela que pueda
extraerme con mis
propios dientes.
-Para chupar la dulce
gelatina de su veneno.-

Una tela
de ternura para los
días en que mis
hijas tengan frío.

Cercenando de golpe
mi sopor
místico,
siento una tibieza
extrema que me sacude las
venas.

Un dedo diminuto
que me devuelve
de un susurro
a la realidad
(o a la mentira):
mamá,
despierta
que Marta se ha
hecho caca…




yolandajeje