miércoles, 28 de octubre de 2009

miabuela

Nunca escribo los miércoles.
Nunca.
Siempre los lunes y los jueves.

Pero hoy es miércoles y quiero escribir.

Hoy, que anticipa a un jueves en el que, después de 22 años, me devuelven algo que también era mío.
Me devuelven a mi abuela,
la madregrande que me crió...

Se la llevaron
(ellas)
a un lugar donde se me prohibió entrar
(con la mirada y
con el noamor).

Pero yo aprendí a
esperar...

Abro una botella de vino y enciendo mis uñas para escribir este poema
a capela,
a corazón abierto,
a lamentos...



Por fin
me han devuelto
la caja.

Por fin.

He esperado tanto tiempo…

A partir de
ahora
podré cortar
flores de mis
macetas.

Y dejarlas
junto a ella
en la tierra
(o en mi pelo).

Por fin.

Podré,
después de
veintidós años,
bailar junto
a sus dulces huesos
y respirar
el mismo aire
que ella.

Que la que vive
dentro de
esa caja:
mi abuela.

Por fin
me han devuelto
(ellas)
la caja.

Abuela,
bienvenida.
Hoy me siento
menos huérfana…


yolandaquegrita

lunes, 26 de octubre de 2009

losdedosdemispies

He ido a nadar.
Esta mañana.

El agua estaba cuajada, como si me sumergiera en un pozo de lágrimas. He pensado que no debería de entrar,
que si el agua estaba triste
podía contagiarme…

Pero me he tirado de cabeza, resguardando
(con mis pestañas)
este corazón tan curioso que tengo.

Con la segunda
brazada,
lo he sentido…

Alguien tiraba de los dedos de mis pies. Sin soltarse de ellos, ha conseguido desprenderme el meñique.
Y así, mientras yo nadaba cada vez más rápido para librarme de aquel saqueo, esa mano seguía tirando de
los dedos ya morados
de
mis extremidades.

De las dos.

Ha logrado arrancarme todos y ya, sin tener más fuerza para nadar,
me he
detenido.

Y he girado mis
huesos,
de pronto,
con miedo…

Y él estaba frente a mí,
con todos mis dedos en su mano. Como si fuera un ramillete de flores.

Moreno y dulce,
como el chico que
conocí el otro día.

No temas,
me ha dicho
(tan tiernamente)…

Sólo intentaba alcanzarte pero nadas muy rápido. Sólo quería pedirte una sonrisa para mí.
Dentro de este agua
soy tan
infeliz…

Y,
después de colocarme
de nuevo
todos mis dedos
en su sitio,
lo he besado.
(Aún guardo un sueño
suyo en mi boca).



yolandaqueyatienesusdedos

lunes, 19 de octubre de 2009

quereryamar

Leo un artículo que me conmueve.
Que me extrae, de lo peor de mí misma, lo mejor de mí misma:

Dejar de querer
para empezar
a amar…

Me perturba tanto que hoy mi blog será un examen para intentar aprobar en el caliente corazón de los humanos.

Cuando queremos,
somos egoístas porque
sólo buscamos lo que
deseamos.

Pero si amamos,
somos generosos
porque damos lo
mejor de nosotros.

Es fácil:


Llegas a casa,
con el sudor del día
en las entrañas y
con la frente
marchita de ilusión.

Como te quiero,
te exijo que me
abraces y,
(por qué no)
que hagamos
el amor.

Pero hoy,
estoy cambiando…

Y cuando vuelves
a casa,
te beso en la
nuca y
te pego una
ilusión en la
espalda.

Como te amo,
te quito los
zapatos y te
arropo.

Tampoco pasa
nada si hoy
(aunque no me toque)
quito yo
la mesa…


yolandaprobando

viernes, 16 de octubre de 2009

misoraya

No hay nada más terrible quemientras leemos una historia, sepamos que es verdad...
Hoy quiero contaros una, quizás para aguantarme las lágrimas o quizás para quedarme vacia y tener la capacidad de llenarme de nuevo.


Otro día que me rompo
para volverme a fabricar
un corazón que aguante (un
poquito) más
.



Soraya tiene
siete años
y dos coletas rizadas
que sonríen revoltosas
si las acaricias.
(En cada una vive
un lazo amarillo).

Soraya se sienta
en mi falda
y jugamos a
las muñecas.
—Que siempre son
felices—.

Y, cuando me mira,
la abrazo muy fuerte,
exprimiendo de sus
costillitas
un beso.
— Y , a veces,
una flor—.

Soraya no me ha
dicho que su padre
le pega.
Igual que a su hermana
y a su madre.
(A su hermano de ocho
años no,
el cabrón).

Ahora,
mientras escribo
este poema,
hace collares
con mis hijas.

Y ella
(abriendo el mundo)
me mira y
se levanta.
Entre sus manitas
trae una sonrisa
y un regalo:
me ha hecho
una pulsera
— deliciosa e irrompible—
para mi
astillado
corazón.

yolandaqueojalapuedaestarconlosniños

lunes, 12 de octubre de 2009

megustaheredar

En mi casa somos siete hermanos (los siete magníficos, como dice mi padre).

También dice
(mi padre)
que las tres chicas
somos
perlas.

Yo,
soy la negra.
(Nunca supe si
esto es bueno o
no).

Con siete hermanos vives más y más rápido. Eres más malo y más listo. Lloras menos (porque mientras lloras, te quitan los lápices y los caramelos, así que ya puedes ir ahorrando en mocos…) y sobre todo, te ríes más.

Y,
lo más hermoso
es que,
además de no tener
nada tuyo,
la gente te
regala muchas
cosas.

Es decir: heredas…

Y sobre esto quería yo hablar hoy, de heredar ropa, zapatos, juguetes, bicicletas…

Mis hijas heredan y espero que las hijas de mis hijas hereden también. Mis hermanos y mis primos (esos que ganan una pasta) heredan de mis hijas y yo de las suyas.
Es algo que se vuelve adictivo en tu vida.
Heredar es mágico, es darle de nuevo vida a lo que ya no usa otro, es guardar el dinero para gastarlo en algo más necesario (o darlo a una ong, un buen motivo).

Heredar es, para los que hemos sido tantos en una casa, una fiesta. Abrir una bolsa que te acaba de llegar de ropa, es abrir un soplo de vida nueva…

Ojala,
me repito,
las hijas de mis
hijas hereden.

Será señal de
que no tenemos
nada nuestro,
sólo la capacidad
de dar.


yolandaquehereda

jueves, 1 de octubre de 2009

ladepresión

Hoy es el día europeo de la depresión, ese animal furioso que te muerde el cerebro…

El 10% de los españoles la padecen y de ahí, sólo el 40% sabe que la tiene.
Este poema va dedicado a ese porcentaje último que no sabe porqué sus entrañas lloran…


Acaricio
(suave)
las grietas de
mis ojos.

Las coso después
con hilo de olvido
y aprieto fuerte
el bordado
con mi lengua.
(No quiero
que se me fugue
ni una lágrima).

Y espero…

Llevo cosiendo
mis párpados
cada día
de cada mes
de los últimos
tres años.
(Me ha salido
un callo en la yema
del iris).

Hoy,
lunes de un
martes cualquiera,
he decido
no coserme más.

Acaricio
(suave)
las grietas de
mis ojos.
Ato mis agonías
con hilo de futuro.
Y escondo
(entre mi pelo
de animalhembra)
la melancolía que me
mata.

Hoy,
vuelvo a tener
hambre de existir.
Voy a comerme la vida…


yolandaqueescribeparaotros

mehechutaounanube

Me he chutao una nube.
Sí,
así de claro…

Tenía dos opciones: o dejarla pasar tranquilamente con su culo respingón (salía de compras por el cielo…) o exprimirla para regar el esternón de mi pobre rosa (aquella que me regaló el principito).

Así,
que ya me dirás
lo que hubieras hecho
tú…

Y esperé tras una esquina;
haciéndome
la disimul-hada.

Esperé apoyada en una sombra chinesca, como ese que me lee y dice que le gustan los poemas con final gracioso.

Esperé...

Y por fin apareció. Iban tan mona la nube que sentí un leve arrepentimiento…

Pero pensé en mi rosa.
En las espinas ya canosas
de tanto agua con cloro del grifo;
en su rojo gastado
que mi rotulador no puede
reponer.
En su pasión reseca…

Y la atrapé (a la nube). Le tapé los sentidos con mis uñas y no la dejé gritar.

Ella me miró acuosa,
sabiendo su final…

Llegué a casa con las manos mojadas. Y entonces mi rosa, que es un poco sibarita, me preguntó el PH de la nube.
Después de lamerla, le contesté:
no llega a 7, mi flor…

Demasiado ácida, me contestó la ingrata, prefiero seguir pintándome las hojas con un rotulador…

Jodidas mujeresflor, pensé. Y no me quedó más remedio que chutarme a la nube.

ahora, dentro de mis venas
tengo
un
gol.



yolandaarrepentida

miagustinatuagustinasuagustina

A Gustavo Duch, por luchar con su palabra y
revolverme las entrañas.



Ella es la raiz
cuadrada de
nueve:
tres.

Ella,
también,
es la raiz asfixiada
de sus hijos y
de su marido,
de la mujer que
cuida cada día y
de la madre
que dejó
en Guatemala.
(También se dejó
un segmento herido
del corazón.
Tan necesario ahora…)

Ella es
el enigma con
solución perfecta
para este
pais.

Sí,
para ti,
para ellos,
para mí…

Son las cinco
de la mañana
y Agustina
se levanta
para forjar
(con sus
besos)
la comida
para la familia
que alumbró.

A las nueve,
(con sus abrazos)
le lava el culo
a la señora que
cuida.
—La pobre loca se
quita sola el
pañal y lo pone todo
perdido—.

Aún tiene tiempo,
cuando vuelve a
las siete de la tarde,
de fregar
(con su adorable
cansancio)
la casa y de
preparar
la cena.

Pero eso sí,
a las 12
(de los sábados)
envía un sobre
a Guatemala,
para la madre
que la parió.
(Y que la echa de
tanto de menos:
que buena eres
mi Agustina…,

retórnate
ya.)

Ella es la raíz
cuadrada de
nueve:
­—ya sé que me
repito, joder—
tres
(en
una).


yolandaquegrita